Desde el pasado 2 de agosto, las reglas de transparencia del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial son de aplicación. Y en julio llegó el llamado Ómnibus digital sobre IA, que retrasó parte de las obligaciones más exigentes y suavizó otras. El resultado es que muchas pymes no tienen claro qué les toca hoy si usan ChatGPT, un chatbot en la web o imágenes generadas para su publicidad.
La buena noticia es que, para la mayoría de comercios, despachos y pequeñas empresas del Corredor del Henares, las obligaciones actuales son pocas y asumibles. La mala, que «no hacer nada» no es una opción: hay deberes concretos de información y de formación que conviene ordenar ya.
Qué ha cambiado con el Ómnibus de IA
El Reglamento (UE) 2026/1744, de 8 de julio de 2026, modifica el Reglamento (UE) 2024/1689 de Inteligencia Artificial. Para una pyme, lo relevante es esto:
- Sistemas de alto riesgo, aplazados. Las obligaciones para los sistemas del anexo III (por ejemplo, herramientas de IA usadas en la selección de personal) pasan a aplicarse desde el 2 de diciembre de 2027; las de los productos regulados del anexo I, desde el 2 de agosto de 2028.
- Alfabetización en IA, más flexible. El artículo 4 ya no exige garantizar un nivel concreto de conocimientos a cada persona, sino que empresas proveedoras y usuarias adopten medidas para promover la alfabetización en IA de su personal.
- Transparencia, sin aplazamiento general. Solo el marcado técnico del contenido sintético tiene un periodo transitorio de cuatro meses (hasta el 2 de diciembre de 2026) para sistemas comercializados antes del 2 de agosto.
- Nuevas prohibiciones. Se prohíben expresamente los sistemas destinados a generar imágenes íntimas o sexuales realistas de personas identificables sin su consentimiento.
Las obligaciones de transparencia que ya se aplican
El artículo 50 reparte deberes entre quien desarrolla la herramienta (proveedor) y quien la usa en su negocio (responsable del despliegue). Lo que más afecta a una pyme:
- Chatbots y asistentes: las personas deben saber que están hablando con una IA, salvo que sea evidente. Si tienes un asistente en la web o en WhatsApp, comprueba que lo indica al inicio de la conversación, no escondido en los términos y condiciones.
- Ultrasuplantaciones (deepfakes): si publicas imágenes, audios o vídeos generados o manipulados con IA que parecen reales (personas, lugares, hechos), debes indicar que son artificiales. En piezas claramente creativas o publicitarias el aviso puede ser más ligero, pero tiene que existir.
- Textos de interés público: los textos generados por IA y publicados para informar al público deben señalarse como tales, salvo que haya revisión humana y alguien asuma la responsabilidad editorial.
- Reconocimiento de emociones o categorización biométrica: si usas estos sistemas, debes informar a las personas expuestas (y, además, cumplir la normativa de protección de datos).
El incumplimiento de estas obligaciones puede acarrear multas de hasta 15 millones de euros o el 3 % del volumen de negocio anual mundial. Más allá de la sanción, un cliente que descubre que habló con un robot sin saberlo pierde confianza en tu marca.
Cinco pasos para ordenar la IA en tu empresa
- 1. Haz inventario. Anota qué herramientas de IA se usan, quién las usa y para qué: redacción, atención al cliente, imágenes, análisis de datos, selección de personal…
- 2. Revisa los puntos de contacto con clientes. Chatbots, respuestas automáticas, contenidos en redes y web: añade avisos claros donde intervenga la IA.
- 3. Fija normas internas de uso. Qué datos no se introducen nunca en una IA (datos personales de clientes, información confidencial), qué contenidos requieren revisión humana y quién la firma.
- 4. Forma a tu equipo. Es la forma más práctica de cumplir el artículo 4 y, a la vez, de sacar partido real a estas herramientas. Puede hacerse con formación bonificada a través de FUNDAE.
- 5. Vigila lo que viene. Si usas o piensas usar IA para cribar currículos, evaluar empleados o conceder crédito, prepárate para las obligaciones de alto riesgo de diciembre de 2027.
Errores habituales que conviene evitar
Hay tres situaciones bastante frecuentes: un chatbot que se presenta con nombre propio sin aclarar que es automático; imágenes de «clientes satisfechos» generadas con IA y publicadas como si fueran reales; y empleados que pegan datos de clientes en herramientas gratuitas sin ninguna pauta. Los tres tienen solución sencilla si se abordan con orden, y los dos últimos pueden generar además problemas de publicidad engañosa o de protección de datos.
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Información general actualizada a octubre de 2026. No sustituye al asesoramiento jurídico ni a la consulta del texto normativo vigente.