Cuando se habla de prevención de riesgos laborales, casi todos pensamos en cascos, extintores o caídas. Sin embargo, la ley obliga a evaluar todos los riesgos del trabajo, y eso incluye los llamados riesgos psicosociales: la carga de trabajo, los horarios, la falta de autonomía, los conflictos o la presión del trato con clientes. En una oficina, un comercio o un pequeño almacén del Corredor del Henares, suelen ser precisamente los riesgos más presentes.
Además, el Gobierno aprobó en abril de 2026 el anteproyecto de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que pone el foco de forma expresa en estos riesgos. Te explicamos qué exige ya hoy la normativa, qué podría cambiar y cómo abordar la evaluación en una pyme sin complicarse.
Qué son los riesgos psicosociales y por qué ya son obligatorios
Los riesgos psicosociales son las condiciones de organización del trabajo que pueden dañar la salud física o mental de las personas: jornadas largas o imprevisibles, ritmos elevados, tareas monótonas, roles poco claros, falta de apoyo o malas relaciones en el equipo.
No es una obligación nueva. La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales establece que la empresa debe garantizar la seguridad y la salud de su plantilla «en todos los aspectos relacionados con el trabajo» (art. 14.2), adaptar el trabajo a la persona (art. 15.1.d) y realizar una evaluación inicial de los riesgos teniendo en cuenta la naturaleza de la actividad y las características de los puestos (art. 16.2.a). Una evaluación que solo recoge riesgos físicos está, por tanto, incompleta.
Y tiene consecuencias: la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social tipifica como infracción grave no llevar a cabo las evaluaciones de riesgos, sus actualizaciones y revisiones, o no realizar las actividades preventivas que se deriven de ellas (art. 12.1.b).
Qué cambiaría con la reforma de la ley
Según la referencia del Consejo de Ministros del 28 de abril de 2026, el anteproyecto prevé, entre otras medidas:
- Que la evaluación y la planificación preventiva incluyan de forma expresa los riesgos psicosociales, ergonómicos y climáticos.
- Ampliar el concepto de daño derivado del trabajo a los daños mentales, cognitivos, conductuales, sociales o emocionales.
- Un reglamento específico sobre riesgos psicosociales, a aprobar en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la ley.
- Visitas presenciales a los centros de trabajo para hacer la evaluación de riesgos.
- Vigilancia de la salud adaptada al puesto, tanto física como mental, y procedimientos de reincorporación tras ausencias prolongadas.
Es importante subrayarlo: se trata de un anteproyecto, todavía en tramitación y sin fuerza obligatoria. Pero la dirección es clara, y la obligación de evaluar estos riesgos ya existe hoy. Adelantarse es la opción más prudente.
Cómo hacer la evaluación psicosocial en una pyme
La evaluación debe hacerla una persona con formación preventiva adecuada (normalmente, tu servicio de prevención), pero la empresa tiene mucho que aportar. Estos son los pasos habituales:
- Elegir un método validado. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ofrece gratis la aplicación FPSICO 4.1. Según la NTP 926, consta de 44 preguntas y analiza nueve factores: tiempo de trabajo, autonomía, carga de trabajo, demandas psicológicas, variedad y contenido, participación y supervisión, interés por el trabajador y compensación, desempeño de rol, y relaciones y apoyo social.
- Agrupar bien los puestos. El método está pensado para valoraciones grupales de personas en situaciones relativamente homogéneas: por ejemplo, el personal de tienda por un lado y el de administración por otro.
- Comunicar y garantizar la confidencialidad. Explica al equipo para qué sirve el cuestionario. Si la gente no confía, no responderá con sinceridad y los resultados no servirán.
- Convertir los resultados en medidas. La evaluación no termina en un informe: hay que planificar acciones concretas (reparto de tareas, pausas, previsión de picos como la campaña de Navidad, protocolos ante clientes conflictivos, formación) con responsable y plazo.
- Revisar. Conviene repetir la evaluación cuando cambia la organización (nuevo horario, nuevo sistema informático, crecimiento de plantilla) o aparecen bajas o quejas recurrentes.
Errores habituales que conviene evitar
- Dar por hecho que «en una oficina no hay riesgos». Carga mental, pantallas y horarios también son riesgos que hay que evaluar.
- Confundir evaluación con formación. Un curso sobre estrés es una buena medida preventiva, pero no sustituye a la evaluación.
- Tener una evaluación de hace años sin revisar. Si la empresa ha cambiado, la evaluación debe actualizarse.
- Olvidar el registro de jornada y la desconexión. Los excesos de horario son uno de los factores que mide la propia evaluación; un buen control horario ayuda a detectarlos a tiempo.
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Información general actualizada a octubre de 2026. No sustituye al asesoramiento jurídico ni a la consulta del texto normativo vigente.